Qué hace esta herramienta
El texto se codifica en UTF-8 y cada byte resultante se escribe en hexadecimal minúscula, separado por un espacio.
La separación es deliberada: una ristra de dígitos se lee mal y se cuenta peor, y mirar hexadecimal sirve precisamente para contar.
Bytes, no caracteres
Esta es la parte que sorprende, y es lo que hace útil la herramienta:
hi → 68 69 2 bytes, 2 caracteres
café → 63 61 66 c3 a9 5 bytes, 4 caracteres
😀 → f0 9f 98 80 4 bytes, 1 carácter
UTF-8 es de ancho variable. Una letra ASCII cuesta un byte, una latina acentuada dos, la mayoría de los caracteres CJK tres, un emoji cuatro. Si una columna de base de datos, un campo de protocolo o un formato de archivo te limita a n bytes, es esta cuenta la que importa, no la que muestra tu editor.
Lo que deja ver
Todo lo que no se dibuja. Un salto de línea final es 0a. Un fin de línea de Windows es 0d 0a, dos bytes donde esperabas uno. Un espacio duro, idéntico a la vista, es c2 a0. Una marca de orden de bytes al principio del archivo es ef bb bf.
Cada uno de ellos ha roto en algún sitio una comparación, un analizador o una importación, y ninguno se ve en un campo de texto.
Volver a leer hexadecimal
El sentido inverso acepta espacios y mayúsculas: puedes pegar la salida de un volcado hexadecimal, de un depurador o de un registro sin limpiarla antes.
Un número impar de dígitos da error en vez de una suposición: un byte son dos dígitos, y no hay forma de saber qué extremo falta.
Privado por diseño
Todo se ejecuta localmente en tu navegador con JavaScript. Tus datos nunca se suben a un servidor, lo que hace que la herramienta sea segura para contenido sensible y funcione sin conexión.